"Oye, ¿por qué a ti te habla y a mí no?", dijo él con gesto compungido y ojos golosetes.
"¿Y a mí qué me cuentas?", dijo ella entre la sorpresa y la estupefacción.
"Pues que sepas que yo le vi primero", musitó entre dientes a lo Gollum.
Me quieren petar el ojal, con perdón.
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