6 de julio de 2009

Ayer

Quisiera ser ayer, para poder tener un día más para decir "mañana me pongo".
Para saber qué me va a apetecer de comida hoy.
Para elegir la ropa adecuada para hoy.
Para quedarme en la cama y no salir de ahí nada más que cuando merezca la pena.

Quisiera ser ayer, para no meter tanto la pata hoy.
Para no hundirla más después de haberla metido antes de ayer.
Para que "lo siento" sea algo que dejeis de oir, al menos de mi boca.
Para rectificar, aunque nunca llegue a ser sabio.

Quisiera ser ayer, para tener un día entero para no hacer nada más que estar a tu lado.
Para abrazarte desde el primer rayo de sol y no soltarte hasta el primer rayo de luna.
Para besarte con el primer trino de pájaro y no dejar de hacerlo hasta que empiecen a cantar los grillos.
Para admirarte cada segundo de cada minuto de cada hora del día y pellizcarme y no despertarme hasta el día siguiente y, entonces, volver a ser ayer.

5 de julio de 2009

La novia cadáver

Es muy difícil que una película de Tim Burton deje indiferente. A nivel narrativo, la mayor parte de sus historias son cuentecitos, con personajes más o menos entrañables con los que uno casi siempre logra simpatizar. A nivel estético, pocos directores son tan reconocibles a la vista de un único fotograma como el bueno de Tim.

La novia cadáver cumple con todos los ingredientes imprescindibles para que Burton pueda hacer una película: una historia ciertamente peculiar que se pueda narrar en un ambiente gótico y que la puedan protagonizar Johnny Depp y Helena Bonham-Carter, aunque en este caso, sólo con sus voces.

Veredicto del Sobaco: aunque las películas de Tim Burton me suelen gustar en todos los sentidos (estético y narrativo, sobre todo), La novia cadáver es una excepción, pero sólo en uno de ellos. Estéticamente, la película es una maravilla, con esa atmósfera tan peculiar con la que Burton sabe dotar a todas sus películas. Sin embargo, a nivel narrativo la película no me enganchó. Si bien la historia pertenece también al universo Burton, en esta ocasión le falta un poco de ritmo y, aunque la duración del film sea de 75 minutos, en algunos momentos se hace ciertamente pesada, especialmente en los momentos musicales, totalmente prescindibles. Así que, si vais a verla, podeis coger el mando a distancia en cuanto empiecen a cantar y apretar la tecla de avance rápido.

4 de julio de 2009

Teoría sobre los catetos que conducen

"Mírale, si es que se le ve en la cara lo garrulo y lo cafre que es", dijo mi chica mientras señalaba al conductor de un Audi que nos la acababa de jugar en la carretera.
"Sí, hija, sí, se les ve en la cara no sólo la cantidad de libros que han leído, sino la intención que tienen de leer algo que no sea un sms... cuanto más grande y más caro es el coche, más cateto es el que lo conduce, es que no falla", añadí yo.

3 de julio de 2009

El hombre del pui

Un circo acude a una gran ciudad y, de la noche a la mañana las paredes de los edificios se llenan de carteles anunciando temibles fieras, increíbles acróbatas y la presentación del sorprendente y asombroso Hombre del Pui.
La expectación era máxima la noche del estreno, ya que todo el mundo había visto fieras y acróbatas, pero nadie había oído hablar del Hombre del Pui y todos querían verlo.
Después de dos horas de espectáculo, cuando la gente prácticamente no se aguantaba en sus asientos, el conductor del show anunció la esperada presencia del Hombre del Pui.

Un hombrecillo de aspecto enclenque, llevando un vaso con agua en la mano izquierda, caminó hacia el centro de la pista.
Depositó el vaso con sumo cuidado en el suelo y, acto seguido, comenzó a escalar hacia las alturas de la carpa por una estrecha escalera de cuerda.
Una vez que llegó a la plataforma más elevada, se asomó.
30 metros separaban al Hombre del Pui del suelo arenoso de la pista.

Todos los presentes contuvieron la respiración mientras contemplaban atónitos cómo el Hombre del Pui estiraba un brazo y mostraba una lenteja que sostenía entre dos de sus dedos.
Muchos niños se tapaban la cara con sus manitas, temerosos de ver lo que iba a suceder.
El Hombre del Pui respiró profundamente y abrió los dedos, dejando caer la lenteja.
El tiempo se detuvo.
La lenteja caía y caía y los espectadores apenas podían contener su emoción.
Cuando parecía que más de un corazón iba a dejar de latir, la lenteja aterrizó en el centro del vaso de agua, rompiendo el silencio con un sonoro y exitoso "pui".

2 de julio de 2009

Seguir de pobres

"De la boca del pobre se bebe poco y con mucha precaución. Al pan del pobre no se le dan mordiscos; hay que partirlo en trozos con la navaja. El queso del pobre no se descorteza, se raspa."

Ignacio Aldecoa - Seguir de pobres

1 de julio de 2009

Los amos del barrio

Estábamos llegando al barrio, iniciando la lotería de la búsqueda de hueco donde poder aplastar el coche. Pasamos por nuestra calle, estrechita, como todas las del barrio, con la esperanza de aparcar en la puerta.

Uno siempre tiene esa esperanza, pero uno nunca encuentra ese hueco.
Giramos en la esquina cuando, de pronto, un pedazo de Mercedes está aparcando en doble fila, en mitad de un paso de cebra y dejando un espacio para la circulación tan reducido, que un Smart con dos ocupantes ya tendría dificultades para pasar.

La chica que va al volante está atenta a las indicaciones de su acompañante, un gitanazo de pata negra, amante del oro y los tatuajes talegueros, con el pelo cortado como un mohicano camino de ampliar su colección de cabelleras.
La chica, gitana también, of course, maniobraba el coche como si llevara 30 años conduciéndolo aunque, en realidad, si había cumplido los 14 había sido la semana anterior.
El gitanazo me miró, con expresión atónita, como si no pudiera comprender que lo que su prima estaba haciendo era el pan nuestro de cada día así que, señalando el Mercedacos, me dijo "se queda", acompañando la frase de un leve encogimiento de hombros que venía a decir "tú verás lo que haces y cómo pasas, pero como me roces el coche, te reviento el alma".

Mi chica y yo nos miramos a los ojos y nos dijimos "te quiero", sabiendo que podía ser la última vez que nos lo dijéramos porque, si tocábamos el coche de los gypsies nos iban a convertir en mortadela a la velocidad de la luz.
Me pegué tanto a los coches que estaban aparcados a la derecha de la calle que el espejo del lado derecho chocó un par de veces con los de los coches aparcados.
No me importó.
Sobrevivir era lo prioritario.
Y la amenaza venía por la izquierda, conduciendo un Mercedes y escuchando quejíos.

Evidentemente, lo logramos.
La conclusión de todo esto es que los gitanos siguen siendo los amos del barrio.
Allá donde haya gitanos, ellos son los que mandan.
Podrán venir todos los moros, panchitos, rumanos, chinos o dominicanos del mundo, que allí donde haya un gitano nacional, ibérico 100%, manda el gitano.
No les hace falta decirlo.
Todos sabemos que siguen siendo los amos del barrio.
Y punto.

Pd: la imagen que acompaña al texto habla por sí sola... búsqueda de imágenes en Google con la palabra clave "gitanos robando"... no os digo nada más, haced click en la imagen.

30 de junio de 2009

Puerta hacia los 90

Una de las virtudes de la música consiste en hacernos viajar en el tiempo.
Cuando escucho alguna canción de Alanis (tampoco muy a menudo, las cosas como son), abro una puerta hacia los 90.
Con una mano en el bolsillo, eso sí.