15 de abril de 2008

Mails generacionales

Acabo de enviar a la papelera uno de esos mails en los que se reivindican las virtudes del pasado. Que si antes nos dábamos de hostias en el patio del colegio y no pasaba nada. Que si no había teléfonos móviles y nadie se preocupaba. Que si los viajes en coche duraban una media de 5 horas. Que si tal y que si pascual. Y todo súper bonito comparándolo con la mierda actual.
No seré yo quien defienda esta sociedad tan decadente. Ahí no me vais a pillar.
Pero tampoco seré yo quien diga que lo de antes era la releche en verso. Más que nada porque yo estuve allí y tampoco era para tanto.

Es cierto que, a veces, nos parece que lo que vivimos siendo jóvenes (que conste que aún lo sigo siendo, aunque con muchas más canas) fue lo mejor del mundo. Sin embargo, salvo El Equipo A, no creo que aquéllo fuera para tanto, en serio.
Sólo había dos canales de televisión y, en la mayor parte de las casas, el mando a distancia era un invento de Satanás. Ahora uno no sabe ni en qué canal sintonizar las televisiones. Antes era muy fácil. La 1, en el 1. La 2, que era el UHF, en el 2. Eso sí, la calidad es inversamente proporcional al número de canales.
Lo que pasa es que ahora uno puede desperdiciar un poquito de juventud cambiando de canal para no llegar a ningún sitio. Digamos que hay más oferta para elegir dónde se quiere aburrir uno. Y el incremento de posibilidades, aunque sea en cuanto al tamaño de la mierda, siempre es interesante.

Hablaban (en el mail) de esos viajes para veranear en los que uno se tiraba más de 5 horas metido en un coche. La verdad, prefiero lo de ahora. Llamadme raro, pero en esas cajas de cerillas a las que algunos llaman coches, servidor no es capaz de estar más de 2 horas sin que empiece a temer por la integridad de su columna vertebral.

También mencionaban el tema de las hostias en los colegios. Y las guerras con piñas y piedras. Y los guantazos que daban profesores y padres. Y añaden un "y no pasaba nada".
No, no pasa nada más que ese crío que vivió esas hostias y esos guantazos, cree que "no pasa nada" por darle una hostia a un hijo. Seguro que, si por ellos fuera, aún quemaríamos a la gente por brujería en la plaza del pueblo. Total, se ha hecho toda la vida y aquí estamos. Que la letra sigue entrando con sangre, joder.

El resto de las cosas que se mencionaban en el mail se comentan por sí solas. Internet, los móviles, las consolas, los ordenadores portátiles... criticarlo sería como ensalzar las virtudes de la paloma mensajera frente al teléfono.
Otra cosa es el uso que se haga de ello. Que un chavalín de 12 años tenga un teléfono móvil no es culpa del progreso, sino de los gilipollas de sus padres.
Padres que, por cierto, se dedican a escribir este tipo de correos en los que se reivindican las virtudes del pasado en vez de prestar un poco de atención a sus críos que, poco a poco, se están convirtiendo en unos gilipollas tan integrales como ellos mismos.

3 comentarios:

Tomás Campo dijo...

Hombre...no sé en qué tiempos habrás vivido tú. Mi raciocinio empieza más o menos en el gol de Koeman a la Sampdoria y ya había Antena 3 y tele 5 (ya sabes la rima). A mi si me parece que estamos en una crisis de ideas espectaculares. Los programas son los mismos cambiados el nombre y cosas originales en la tele las hay con cuentagotas.

Por no hablar del cine y sus remakes (creo que he visto el argumento de Los Otros unas 15 veces ya), la música (en mi humilde opinión pocos buenos salen ahora)...

Vamos, que hemos mejorado sí, pero que se echa de menos aire freco, también.

Julia's armpit dijo...

Uy, ese partido ya me pilló en un bar tomando cañas ;)

Ano-nimo dijo...

Excelente tu post! Pienso que la realidad es que la humanidad SIEMPRE fue gilipollas. La única diferencia es que ahora tenemos nuevos medios para expresarlo, algunos de ellos nos lo permiten hacerlo en su máxima extpresión. Con respecto al avance o retroceso, coincido contigo en que en muchas cosas se avanzó, como en el tema de la violencia y de la estrechez mental (ahora somos más libres para pensar), pero el mundo está en decadencia en otras aspectos. La vorágine consumista es uno de ellos.

Saludos desde Argentina,